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Historia del masaje: un sistema de cuidado muy antiguo y natural

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Los orígenes del masaje

El gesto instintivo de poner la mano en una zona dolorosa y presionar es tan natural para el hombre que algunos dicen que es inherente. Es fácil pensar que el hombre siempre ha buscado a su alrededor lo que le puede aportar bienestar. Intuitivamente, esto habría llevado a utilizar sus manos para crear las primeras formas de masaje.

Etimológicamente, la palabra «masaje» tiene varios orígenes: «mass’h» en árabe significa frotar suavemente, «massesh» en el idioma hebreo puede traducirse como el verbo palpar, «massein» en griego antiguo significa amasar con las manos y «manas» en latín significa manos. No fue hasta el siglo XIX cuando se adoptó el término «masaje» para definir la acción de frotar, amasar, sobar y cuidar con las manos.

Los principios del masaje


Los principios del masaje

El primer legado físico conocido del masaje es una pintura egipcia: la tumba de Ankhmahor, descubierta en Saqqara. También llamada «la tumba del médico»., alrededor de 2300 a.C.
Parece ser que en Saqqara había una escuela de medicina con un famoso médico Imhotep, que posteriormente fue deificado por los griegos como Esculapio.

En Grecia, los templos del dios Esculapio eran centros de aprendizaje. Hipócrates (460-377 a.C.) estudió y enseñó en una de ellas. A día de hoy, se le considera el padre de la medicina occidental. Afirmaba que el masaje y la manipulación eran útiles para aliviar el dolor y era un defensor de la práctica del masaje con aceite. Los griegos solían utilizar el masaje como ritual de mantenimiento físico, especialmente para curar lesiones y contracturas.

En la Ilíada y la Odisea, el filósofo griego Homero explicó cómo la nutrición, el ejercicio y el masaje podían llegar a curar y relajar.


Los masajes orientales

Entre las diversas técnicas para tratar el cuerpo: reflexología, aromaterapia, artes marciales, yoga, etc. y el masaje es una herramienta terapéutica.
Los monjes budistas propagaron este conocimiento que se enriqueció al cruzar las fronteras de los países asiáticos. En algunas culturas han surgido técnicas que aún se practican hoy en día, como el masaje tailandés, que tiene 2500 años de antigüedad, o el «AMMA», creado por masajistas ciegos en el siglo IX en Japón.

En China, hace 5000 años, apareció una medicina energética. Se basa en la conciencia del ser humano como un todo (relación psico-corpo-emocional inseparable) en conexión con la energía universal. Esta medicina incluye 5 pilares: el masaje, las plantas medicinales, la acupuntura y la moxibustión (formando un bloque), la dietética energética y el arte del movimiento (Tai-chi, Chi gong.. Su objetivo de las prácticas era despertar el potencial de auto curación del cuerpo permitiéndole recuperar el equilibrio.

En una persona equilibrada, la energía vital o «Qi» («Ki» en japonés, «Prana» en hindú) circula de forma equilibrada por los canales energéticos, llamados «meridianos». El shiatsu, originario de Japón, se basa en esta técnica.

Los masajes orientales


Los masajes en Roma

Los antiguos romanos daban gran importancia a la salud y el bienestar. Los baños termales, los frescos y la cerámica dan una idea de las técnicas practicadas en la época.

El masaje en Roma era generalmente asequible para todos, desde los plebeyos hasta el emperador. Se utilizaba como medio para mejorar la salud y recuperar la forma después del deporte. Para los romanos, el masaje era un acto paralelo al baño termal. Se frotaban con aceites y cremas perfumadas.


Desde la edad media hasta hoy

El médico Avicena, nacido en 980 en Uzbekistán y fallecido en 1037 en Irán, nos dejó tratados sobre el valor curativo de los baños termales, los masajes, la música y el descanso. En el mundo árabe, el masaje ya formaba parte de una cultura del bienestar accesible y valorada por todos.

En la Europa medieval, en cambio, se descuidó la práctica del masaje. Se consideraba carnal y, por tanto, impuro.

Las técnicas de masaje, que se practicaban desde hacía varios cientos de años en Oriente, se desarrollaron lentamente en Europa y se consideraban un lujo o un privilegio.

A principios del siglo XIX, el filósofo y maestro sueco Henrik Ling, apodado el padre de la fisioterapia, fundó el Real Instituto de Gimnasia de Suecia. Desarrolló un masaje que combinaba técnicas antiguas de China, Grecia y los antiguos romanos con la gimnasia y la anatomía. Gracias a él se crearon las primeras escuelas de masaje en Suecia y pronto se extendieron por todo el mundo.

En 1813, la Universidad de Estocolmo incluyó el masaje en su prospecto de estudios y proclamó definitivamente su utilidad.

El enfoque del masaje como fuente de salud y belleza surgió lentamente, pero se ha impuesto en Occidente. Hoy en día, cada vez surgen más escuelas, centros de masaje y distintas técnicas de masajes como: masaje tailandés, ayurvédica, shiatsu, sueco, masajes eróticos, shawaiana, diversas formas de reflexología, etc.

Desde las prácticas antiguas hasta hoy, el masaje ha evolucionado, pero su esencia no ha cambiado: promover el bienestar general del cuerpo, la mente y el alma.

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